E-Reader-MX |
Experiencias, comentarios e información sobre el uso de dispositivos electrónicos de lectura en México. Cubre cualquier marca, modelo o sistema de lectura electrónica, así como contenidos y servicios colaterales. |
El titulo de este post no se refiere a mis amables lectores, ni a otros viajeros del mundo de las letras quienes tienen, en tanto que personas, una irrestricta libertad para leer lo que les venga a su digna y real gana; sino acerca de la libertad para que un dispositivo electrónico de lectura (ereader) pueda alojar y mostrar cualquier contenido que sus legítimos dueños deseen ponerle.
La historia de los dispositivos electrónicos de lectura ha estado asociada a esta cuestión de la libertad de contenidos. Dos de los más famosos equipos disponibles a la fecha (El Kindle de Amazon y el Nook de Barnes & Noble) vieron la luz asociados a sendos y poderosísimos vendedores de contenidos quienes visionariamente han decidido promover estas tecnologías como una forma de vender títulos de sus propias tiendas. (Sony, el del Sony Reader también tiene la suya). Esta tendencia es una práctica comercial común: Las empresas de telefonía celular financían el costo de los equipos pero obligan de diversas formas a sus clientes a pagar mucho más por tiempo aire; las empresas de televisión por cable hacen lo mismo con los equipos decodificadores.
Pero en el caso de los libros cuyo valor por antonomasia es la libertad de expresión, pareciera ser un contrasentido que el lector de una empresa solo pueda alojar títulos de esa misma empresa, por muchos millones de opciones que tenga disponibles. En este sentido los ereaders deben ser considerados más como reproductores musicales que como teléfonos celulares o decodificadores de televisión digital: al elegir un modelo, uno debiera tener la posibilidad de cargarle cualquier contenido que uno deseare, pagando por los derechos correspondientes si el documento los detentare.
Lo divertido del caso es que la realidad es así, por más que los dos monstruos de venta de contenido editorial traten de aparentar lo contrario: Tanto en los lectores Kindle como Nook, así como en el Sony Reader y otros más, es factible cargar cualquier título, documento o contenido que sus dueños deseen ponerles, sin infringir regla o acuerdo alguno. Para lograr lo anterior lo primero es localizar el contenido en cuestión, y lo segundo sería adaptar este contenido, si es necesario, a un formato que el lector acepte. Ya me referiré con detalle a estos dos pasos en sendos aportes dentro de este blog; pero mientras tanto puedo adelantar que existen múltiples fuentes de títulos y contenidos como el “Proyecto Gutemberg” y que el fabuloso programa “Calibre” es una arma de alto ídem para la adaptación, organización, conversión y mantenimiento de bibliotecas de contenidos para cualquier dispositivo electrónico de lectura; y que éste programa es grátis y de código libre (escrito por cierto, en un interesantísimo lenguaje llamado Python)
¿Por qué entonces nos da la impresión que lectores como el Kindle o Nook están restringidos a las tiendas de Amazon o Barnes & Noble? Evidentemente por que estas empresas desean que así lo piense uno. Además, esta circunstancia no es del todo falsa, tomando en cuenta, en el caso de estos dos lectores, sus opciones de conectividad. Me referiré a los dos modelos.

El Kindle como sabemos, cuenta con un módem de acceso a redes de datos de telefonía celular (EVDO para Sprint en el modelo local de EU y EGDE-GPRS para ATT y Telmex para el modelo internacional que sirve en México) nos referimos a una red de alta velocidad, comúnmente conocida como 3G, que es capaz de transferir los contenidos de un libro completo (gordo gordo) en menos de 30 segundos. Uno accede a la opción “Kindle Shop” del equipo y buscando por cualquier palabra o término, con solo un botonazo puede estarse disfrutando de un nuevo libro, revista o periódico completamente transferido en menos de un minuto.
Pero ¿qué pasa si uno quiere comprar en una tienda distinta de la de Amazon? ¿O bajar un contenido de internet libre de derechos; digamos Don Quijote de la Mancha? Kindle ofrece la posibilidad de utilizar un muy básico navegador de internet sobre esta red 3G a partir de la cual es factible conectarse a cualquier otro sitio distribuidor de contenidos y bajar algún título directamente al equipo, siempre y cuando tenga el formato PRC, MOBI o texto simple. Pero… ¿Quién paga por conectarse a internet de esta forma? Ahí está el problema: La respuesta es que todos y nadie. Amazon no cobra por navegar por internet utilizando este “Navegador Básico”, y se asume que los costes de dicha conexión están incluidos en el costo de los libros que le compremos a Amazon… cuando se los compremos.
Es por ello que la opción de navegación libre en el Kindle está contenida en un menú del sistema llamado “experimental” que es un eufemismo que Amazon utiliza para decir: “Esta opción funcionará mientras yo quiera” y dado que el emporio que dirige Jeff Bezos no se dedica a la beneficencia pública, pues podemos asumir que si todo mundo se dedica a navegar con el kindle y bajar contenidos que no son de Amazon, esta empresa terminará por impedir tal práctica, o cobrar por ella. Disfrutémosla mientras dure.

En el caso del Nook los ejecutivos de Barnes & Noble no se quebraron la cabeza: Si bien el equipo dispone también de un módem celular GPRS e incluso de conectividad WiFi (Ausente en el Kindle); esto sirve únicamente para conectarse a… Barnes & Noble; y punto. No tiene navegador libre, ni básico ni experimental.
Insistamos que ambos equipos, al igual que cualquier otro dispositivo electrónico de lectura conocido, tienen conectividad alámbrica vía USB y que a través de este cable es posible cargarles cualquier contenido en formato compatible, de la misma manera en que uno graba documentos en una memoria USB para conservarlos o transportarlos.
Otro aspecto relativo a la libertad de contenidos para ereaders, es que tanto los títulos adquiridos en Amazon como en Barnes & Noble son configurados de manera tal que solo pueden ser leídos en el dispositivo para el cual fueron comprados, ya que incluyen una encriptación digital que impide que puedan ser abiertos en cualquier otro equipo. En otras palabras, si yo adquiero legalmente un libro en Amazon por ejemplo, solo puedo leerlo en el KIndle para el cual lo adquirí, y no puedo leerlo en otro dispositivo. Es como si comprara un CD o DVD y solo puedo reproducirlo en un reproductor específico, ninguno más. Existen algunas excepciones a esto que no alivian, sino acrecientan la impresión de que el lector no tiene la libertad para leer lo que desee donde desee. En el caso de Amazon, si uno tiene registrado más de un Kindle es factible (dependiendo del título) leerlo en hasta tres o cuatro equipos más. Barnes & Nombre diseñó un ingenioso, pero extraño sistema de “préstamos” en donde un título puede ser transferido de un equipo Nook a otro por un tiempo definido; tiempo en el cual el dueño original no puede acceder al contenido. Dudo sinceramente que dichas prácticas tengan éxito comercial. Tan es así que más se tardó el mercado en conocer estas restricciones, que los hackers en desarrollar scripts para romperlas.
No me considero un anarquista. Compro decenas o cientos de libros de papel al año, amén de música, software y contenidos de video. Adquiero también muchos contenidos en línea, pero me parece por decir lo menos iluso, que empresas tan dinámicas y clarividentes como Amazon y Barnes & Noble pretendan poner restricciones tan del siglo XX para vender contenidos en el siglo XXI. Reconozco su participación en forma de grandes inversiones, junto con Sony y en breve Apple, en el desarrollo de estos dispositivos de lectura que tanto me gustan y que sin duda serán el futuro no de la lectura de libros, sino de acceso al conocimiento multimedia; pero mucho más temprano que tarde veremos salir al mercado una miríada de dispositivos electrónicos de lectura que igualarán, y en breve superarán las características y desempeño de los equipos que ahora todos conocemos; dispositivos que vendrán de Asia o de Oriente; dispositivos que; desde luego no tendrán restricción alguna en cuanto a los contenidos que pueden cargárseles.
Es más, ¡mientras escribo esto ya salieron varios! Jaja.. aquí un listado preliminar e incompleto de dispositivos electrónicos de lectura que podemos considerar “libres”; es decir que no están asociados a tienda alguna, ni a esquemas de encriptación:

Para comenzar tenemos un equipo de España: el booq, si, así como se lee, desarrollado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, fue fabricado por la empresa española Star TIC Innovación y cuenta con la misma pantalla de tinta electrónica (Viziplex) que el Kindle. Tiene un costo superior, pero viene ya precargado con casi 400 títulos de la literatura universal. !No cualquiera compra 400 libros de un jalón!
Una mención especial, aunque no se trata de equipos lectores, es el trabajo de la empresa Libre Digital, la cual propone un sistema de distribución de contenidos independiente del dispositivo; una tendencia que aparentemente resulta ir en sentido contrario que las dos empresas mencionadas atrás en este post.

Ya había mostrado imágenes de este sugestivo lector. Se trata del Alex, de Spring Design. Su parecido con el Nook de B&N es evidente, y esto se debe a que esta empresa de diseño colaboró en la definición del lector de la gran librería. Una característica única es que a diferencia de la casi totalidad de los lectores que corren alguna versión de Linux, el Alex funcionará bajo el sistema operativo Android, que está dando mucho de que hablar. Entre Sping Design y B&N huboalgún malentendido que sacó a esta empresa del diseño del dispositivo de la segunda y ocasionó el cruce de demandas judiciales, pero esto no ha impedido que Spring Desing anuncie un dispositivo que, seguramente tendrá muchas características que no tiene su diseño anterior, ahora fuera de su control. Interesante.
Existen muchos más equipos en desarrollo e incluso a la venta. Solo considerando a los que vienen del oriente, tendríamos para varios aportes en este Blog. Lo haremos con gusto.