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Ayer precisamente, le pasé a mi hija ese primer Kindle Generación 1 del que cuento en el post pasado. Necesitaba leer “Los de abajo” de Mariano Azuela para la escuela. Cuando le estaba subiendo ese libro me pidió también le pusiera “Diablo guardian” de Xavier Velasco y algún otro de Vargas Llosa. A las pocas horas ya había terminado de leer la historia de Demetrio Macías, y seguía a la increíble Violetta por NY. Me confirmó que había leído con una inusual rapidez y que a pesar de que el libro de Azuela no le apasionaba, pudo concentrarse lo necesario para tener con toda certeza una buena calificación en su examen de hoy.
¿Fue el kindle la causa de tanta maravilla? Puedo afirmar que en buena medida. Les contaba yo que con este primer Kindle leí en 2008 casi 3 decenas de libros. Se que suena pretencioso pero en realidad tiene su explicación: de forma muy tardía (ya cuarentón) descubrí la ciencia ficción, que resultó para mí una severa adicción. Muchas de los grandes obras de CF son siempre seriadas, y son sagas de a veces de muchos libros. Leer Ciencia Ficción en México es una tortura por que casi nunca están disponibles las series completas; aparte claro de Asimov o Bradbury.
Pongamos por caso Los Cantos de Hyperion de Dan Simmons, que consiste en cuatro verdaderos ladrillos que narran la épica de un vastísimo universo del futuro, con la estructura de los Cuentos de Canterbury y en un claro homenaje al poeta John Keats; encontré el primer libro (Hyperion) en un Samborns y me absorbió desde el principio. El segundo lo encontré con mas dificultad, y el tercero con desesperación. No encontré el cuarto en librerías, pero sí en línea.
Otro ejemplo mas claro es la serie de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold. De esta apasionante saga de no 4, no 8, no 12, sino al menos 15 libros de divertidas e intensas aventuras espaciales ( Ver mi reseña en la costraporosa ) no habrán llegado a México mas de dos o tres títulos; y ni siquiera estaban disponibles todos en españa para mandarlos traer. En la red la saga completa no pesa más que lo que pesa una sola canción en mp3.

En otras palabras, con el uso de dispositivos electrónicos de lectura como el Kindle puede uno leer más rapido, concentrarse mejor, y desde luego, leer cosas imposibles de conseguir en papel.
La ubicuidad del dispositivo es también un elemento fundamental. Ese kindle generación 1 (Y tambien el generación 2) son verdaderamente pequeños, ligeros y fáciles de llevar a todos lados. Desde esos días no salgo a ningún lado sin mi lector; y a diferencia de cualquier otro gadget que te haría ver como un nerdzaso, esas pequeñas carpetitas negras no llaman la atención; y sí sirven muy bien para llenar los huecos de tiempo que tenemos todos los días: El tráfico intenso, la espera en cualquier antesala; una comida en solitario y desde luego, cualquier ratito que se de uno para descansar, y leer.
Y ya no hablemos de las noches, los fines de semana, o las vacaciones. El condenado aparatejo está allí.. siempre con suficiente batería, y con uno, dos o tres libros a disposicion ya sea para leer según el mood, o para los disciplinados para leerlos cuando se termine el vigente.
Asi las cosas, ya no resulta tan inverosímil, ni pomposo decir que me chuté 30 libros en unos meses; afirmación antaño reservada para los eruditos sangrones.